El conflicto internacional entre Estados Unidos e Israel contra Irán podría tener consecuencias de cara a la Copa Mundial de fútbol, que tendrá lugar este verano en Estados Unidos, México y Canadá. Después de los recientes ataques en Teherán y la respuesta de los iraníes en Tel Aviv, las tensiones están llegando a un punto de no retorno.
Así lo ven las autoridades iraníes, que no ven con adecuado ni conveniente participar en un Mundial en estas circunstancias. Además, Irán tendría que jugar en Los Ángeles y Seattle, es decir, en suelo americano.
Las autoridades lo ven difícil
Varias figuras políticas han manifestado su preocupación con este tema. El embajador de Irán en Kenia, Alí Gholampour ha declarado que una guerra con Estados Unidos e Israel “pondrá en peligro” la participación de su selección en el gran torneo. Además, señaló que la incertidumbre es total: “No sabemos exactamente qué va a pasar”.
El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mhedi Taj, también se ha pronunciado sobre este asunto, asegurando que, dadas las circunstancias, la participación de su selección en el Mundial sería “inapropiada”.
¿A tiempo para hacer un play-off asiático?
A falta de disputarse los play-offs de clasificación para determinar los últimos seis países en entrar al Mundial, la FIFA ya lo tenía todo preparado. Con los grupos ya sorteados, la marcha de Irán dejaría un hueco vacío en el grupo G, en el que están Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto. Ante estos casos, la organización nombraría a una selección sustituta, aunque habría que determinar con qué criterio.
Las eliminatorias de las que saldrán las últimas clasificadas serán a finales de este mes de marzo. Seguramente salir o no del Mundial será una decisión tomada con tiempo y no de forma apresurada, por lo que darán poco espacio para maniobrar a la FIFA. Si confirmasen su retirada antes de esos play-offs, quizá podrían añadir una plaza más para el continente asiático, que se pudiera disputar en el campo y no ser un simple nombramiento.
Lo cierto es que, en este tipo de conflictos, el fútbol queda en un segundo plano. Las terribles consecuencias que puede tener y que ya está teniendo una guerra, crean una crisis humanitaria e innumerables pérdidas en vidas y materiales. Su rango de ámbitos a los que afecta es infinito, y también podría afectar al fútbol, que, aunque no sea lo más importante, puede ser una vía de escape ante tanto sufrimiento.