Ocho años después de que Thomas Lemar saliera del Mónaco para poner rumbo a LaLiga, el francés vuelve a demostrar su talento. Desde que llegó al Atlético de Madrid en 2018, su condición de jugador top en Europa cayó en picado y todo quedó en un ‘lo que prometía ser y no fue’. Sin embargo, esta temporada salió de la parroquia rojiblanca para buscar minutos y protagonismo. Ha terminado por encontrar ambas en Girona.
Después de un arranque complicado y mucho trabajo, Lemar se ha ganado la confianza de Míchel y la titularidad. Inició el curso siendo suplente en muchas ocasiones y lastrado por una lesión en el gemelo. No obstante, no bajó los brazos y, en este comienzo de año 2026, suma siete titularidades consecutivas.
Cada vez más importante para Míchel
Se ha hecho con un hueco, en gran parte por la lesión de Ounahi en la Copa África. Pero lo que es mérito suyo al cien por cien es el haber aprovechado la oportunidad. Está ofreciendo mucha movilidad desde la mediapunta y asociándose bien con sus compañeros de ataque. Míchel está sabiendo explotar su talento dándole libertad para caer a las bandas o para aparecer por distintas zonas del campo.
Ayer, marcó uno de los dos goles del equipo en la victoria por 2-1 frente al Barça en Montilivi. Fue la puntilla al crecimiento que está notando en los últimos meses. Sus números aun son algo discretos, con dos tantos y una asistencia en 15 partidos de Liga. La cuestión es que, más allá de cifras, está sintiéndose cada vez más cómodo en el campo y mejorando su rol en el sistema de Míchel.
Un bajón más allá de los goles
Lemar nunca fue el atacante más goleador. Es más un generador de ocasiones. Su año más goleador fue en el Mónaco en la temporada 2026/27, en la que llegó a marcar 14 goles. Solo dos temporadas después, el Cholo lo trajo a su Atleti, donde nunca llegó a acercarse siquiera a esas cifras.
En sus primeras cinco temporadas en el club colchonero, aunque no dejó grandes sensaciones, ni mucho menos, llegó a tener una alta participación, superando siempre los 30 encuentros. Las dos campañas siguientes, el bajón fue tremendo, pues aparecieron innumerables problemas físicos. En la 23/24, solo disputó tres partidos.
De ese gran bache no pudo salir en tierras indias, por lo que este verano puso rumbo a Girona, aunque sin salir definitivamente del Atlético. Salió cedido para, a sus 30 años, encontrar su mejor fútbol o, al menos, una versión próxima, aprovechando que entra en su madurez futbolística.

El francés disfruta en el Girona y vuelve a demostrar la calidad que siempre tuvo, pero que no explotó en el Atleti
¿Por qué no triunfó en Madrid?
Uno de los grandes motivos por los que no encajó en el equipo de Simeone es, seguramente, el propio técnico. Lemar no supo adaptarse a las exigencias del Cholo, ni supo encontrar su lugar en su sistema. También es fallo del argentino no dar con la clave para sacar lo mejor de su futbolista. Las lesiones fueron otro factor clave, ya que largos periodos de inactividad le impiden tener continuidad en sus últimas campañas de rojiblanco.
Lo cierto es que todavía tiene tiempo para triunfar en LaLiga y en el Atlético de Madrid. En verano se espera que regrese de cesión a la capital. Si su rendimiento sigue en aumento, el Girona podría tratar de ficharlo de forma definitiva, pero, a la par, si los colchoneros ven que está en buena forma, podrían intentar darle un hueco en la plantilla.